Cuento infantil: Horacio Huevo

Radiografía paterno filial 2

El Padre: edad, 62 años. Casi todos trabajando de pintor y fumando compulsivamente. En su juventud ya fumaba y trabajaba, en su madurez sigue trabajando sin parar de fumar y tras su cercana jubilación tiene pensado tener una huerta para trabajarla y así intentar tener un poco de tiempo para echar un pitillo.

Casado pronto con una mujer ya muy trabajada y con cinco hijos muy seguidos que le dan mucho trabajo de continuo.

"Los jóvenes de antes no éramos como estos vagos de hoy en día que no piensan en trabajar. Y, además, ya nadie sabe echarse un cigarrito para el pecho, por el trabajo bien hecho!!", afirma siempre respirando trabajosamente.


El Hijo: El cuarto de la prole. Tiene 29 años y lleva pintando la mona desde que tenía uso de razón. Se autodefine como pintor y dibujante de manga y trata con denuedo de convencer a su padre de que eso no es ser un mangante o un pinta. Lógicamente, está en paro y a corto plazo no tiene pinta de que la cosa vaya a pintar mejor.

Pasa de estudiar porque afirma que eso tiene pinta de que no es para él. Y aunque intuye que su futuro no pinta bien y que trabajar como su viejo de pintor de brocha gorda le pinte negro, confía en que la suerte cambie. Vamos, que espera que las cartas que tiene en la mano dejen de pintar bastos o que le salga una ocasión que la pinten calva.

Mientras eso llega, gusta de tomarse diariamente una buena pinta de cerveza.

Padre pintor e hijo pintamonas


Si has llegado hasta entonces eso quiere decir que me has dedicado un poco de tu valioso tiempo. Te lo agradezco muchísimo, pero ahora te pido un poco más. Por favor deja tu comentario, eso me animará muchísimo a seguir publicando.

Comentarios